Esta mañana, con la terrible noticia de las muertes por causa de la llamada violencia de género, no sólo nos horrorizamos ante tal barbarie, sino que dió lugar a cierta polémica entre nosotros, que somos partidarios y partidarias de la paz y la concordia, el respeto mutuo y la igualdad para todos y todas.
La cuestión es que tal y como los noticiarios escupen las noticias, somos los hombres unos potenciales dementes, pues tal es el porcentaje de casos que se contabilizan que hacen caer en el simplismo de que es el hombre, y sólo él es, al que de buenas a primeras le da por ser así.
Qué duda cabe de que la mujer, por contra, no sólo no hace nada, sino que es ella quien se rebela contra esta situación, siendo el hombre quien no soporta su desplante y hace uso de esa macabra característica que lleva impreso, tal es así que a nadie le pasa por la cabeza otras cuestiones desencadenantes de tales situaciones.
Bueno, por mi parte me he posicionado en la cuestión de que sería muy necesario que existiera un debate abierto en la sociedad sobre cómo se comportan hombres y mujeres, sobre qué comportamientos alientan esas circunstancias y sobre qué es lo que hay que hacer para escapar y/o ponerse a salvo de esas situaciones.
Pero, también he puntualizado que es un error echar la culpa de todo al hombre, por mucho que copen las estadísticas, pues, quien hace eso, sea hombre o mujer, no está bien de la cabeza, es decir, no es común ir matratando ni nadie mata por matar, sino que más bien es cosa de estados mentales que si son detectadas a tiempo, sirven como mecanismo principal en la defensa personal.
Obviamente, he puntualizado que la maldad existe, que no podemos creer en un mundo sin ella, y que lo fatal es encontrarse con una persona así en tu vida, pero no podemos creer que adhiriéndose a ella la vida va a ser mejor, porque en realidad o es que compartimos esa característica o adoptamos un comportamiento que es un mecanismo de defensa para que no recaiga en nosotros pero, en ambos casos, lo alienta.
Independientemente de la conversación que se produjera en el ambiente en el que estábamos de camino al inicio del día de cuantos estábamos allí, lo que se ha producido es una violencia sonora y afectiva que ha ido en aumento pues es normal, amistosamente, que cuando uno ve las cosas tan claras, cualquier consideración sea rechazada a menos que sea para dar la razón, y se utilizan ironías y sarcasmos que menoscaban lo contrario.
La cosa es que, esa misma violencia nuestra la he he expuesto y la he intentado trasponer a esas familias o relaciones, pues en ellas se dará también una situación que desemboque en ella, pero, fatalmente alimentado desde la alienación de la víctima, siendo más notorio cuando la violencia es física.
Por todos es conocido que las mujeres actúan de una manera distinta a la de los hombres, y sin usar de violencias físicas usan de violencias afectivas tendentes a erosionar la autoestima del contrario, que, pueden potenciar la situación tóxica, pero, qué duda cabe que cualquier persona sobre la que recaiga la violencia extrema nunca se la merece, y, en esas situaciones, como es el enconamiento en una separación de pareja, o el mismo mecanismo de defensa, hace que todo se acelere y todo converge en más violencia por ambos lados.
Por último, cabe destacar que no es cuestión de tantos por ciento de casos, es cosa de personas, y si se dan casos en ambos sexos, es que tanto uno como otro está muy capacitado a hacer ese tipo de cosas, y, tan sólo la educación y el conocimiento será capaz de reducir esas cifras que nunca debieron existir, pues tanto la mujer es persona como el hombre, y uno nunca debiera tener poder sobre el otro.
Por último, yo mismo he conocido a personas (hombres y mujeres) que han sido verdugos y víctimas, bien por causa de su divorcio, bien por causa de la degradación de su relación, algunas aún están en esa situación y lo hacen por causas que para ellos está justificada, pero llegados a cierto punto, hay que reconocer que hasta que no han puesto tierra de por medio no han dejado de hacerse daño mutuo, e, incluso, después hay un periodo de tiempo de adaptación que cada cual ha de superar y, entonces, pueden rehacer su vida, pero, ante todo hay que comprender que hay que ser muy firmes en las decisiones tomadas.
Tan sólo son unas reflexiones que he querido compartir sobre este problema que en todos los países sucede y las culturas modernas parecen no atajar, pero, al igual que aunque en España la mayoría de la población de presos es masculina, y no por ello reducimos al sexo masculino a la delincuencia, hagamos el esfuerzo de poner en su sitio a la mal llamada “violencia de género” que sólo tiende a criminalizar al sexo masculino potenciando al femenino, lo cual es una postura interesada, cruel e injusta que obedece a cuestiones ajenas al caso, que pretenden enfrentar a los sexos.
No obstante, incluyo al filósofo ya fallecido Gustavo Bueno de quien se puede ver su exposición en youtube en el siguiente enlace, que se explica con profusión y magistral evidencia lógica, no como yo.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
miércoles, 22 de agosto de 2018
Nacemos en un contexto que no elegimos...
Nacemos en un contexto que no elegimos, donde aprendemos nuestra base de conocimiento, a reconocer lo bueno y lo malo, a obtener el beneficio necesario para sentirse bien por uno mismo y a no ser rechazado, primero por nuestros seres queridos y después por el contexto.
Vamos acumulando experiencias, conocimientos, hacemos amistades, encontramos amores, emprendemos planes ambiciosos, comprendemos las consecuencias, pero, sobre todo, nos reconocemos en ese nuevo ambiente en el que estamos y ya no es como en nuestra mente era en nuestros inicios.
Aparecen momentos duros como la muerte de familiares, rechazo de amistades, traiciones amorosas, dificultades económicas, injusticias laborales, nuestras ambiciones no encuentran suficientes recursos para acometerlas, así que en deudas nos metemos y éstas dirigen nuestras vidas para poder pagarlas.
Pero se dan muchas alegrías vitales que te hacen creer que todo tiene sentido, e incluso que si miramos a las estrellas, o por admiramos con la belleza o el conocimiento, o que si somos capaces de tales capacidades, es porque debe haber algo más, quizá espiritual religioso, onírico, alucinógeno o sugestivo que englobe a ese amor con el que te comprometes, a la descendencia que traes el mundo, tus responsabilidades, los momentos de grandes alegrías, los movimientos en los que uno se implica por revivirlos o aumentar su número, las intensas emociones que se sienten en determinados momentos especiales, en fin, pero también todo lo relacionado con el dolor, la pérdida, la tristeza, la depresión, en fin, básicamente, creemos que existe una especie de plan vital que de producirse con esos elementos, es como si la vida fuera completando los pasos para uno se sienta feliz, satisfecho, completo, etc.
Al final devienen las enseñanzas, cada cual se vuelve en un filósofo, quizá engreído, después de tanta experiencia, en las cuales está el resúmen común de que cada cual, según sus intereses personales, obra para intentar obtener un algo bueno según el plan que siguió, debe seguir o seguirá, o al menos, intentarlo no haciendo lo que lo contravenga, y en eso, saber que se está viviendo, al menos, bien o lo menos mal posible.
En fin, así es la vida, a cada cual le sucederá cada elemento quí descrito, y otros, en un momento de su vida, y dentro del contexto en el que se desenvuelva, unas veces será elemento pasivo y otras activo del mismo, pero, siempre estará ahí intentando dar comprensión a cuanto le pase y dar razón en lo que él repercuta en los demás y en su ambiente.
Morimos en un contexto que sin haberlo elegido, si que hemos contribuido a que sea como está al dejarlo, y, aquellos que están repercutidos por nosotros, se sienten agentes pasivos de nuestra actividad, hasta que cada cual recapacita y comprende todo, parte, o interesadamente, esto que escribo y entonces, al menos yo comprendo que:
1.- No existe religión ni forma de gobierno que no pretenda beneficiarse a sí mismo utilizando a sus gobernados como elementos de su riqueza personal.
2.- No existe pensamiento más elevado que la propia naturaleza de la que no somos capaces de desprendernos ni pensamiento más bajo que ser lo que uno no es creyendo que en ese uso que se hace de la naturaleza se la está gestionando en beneficio de la humanidad, cuando, esa gestión contribuye a nuestra paulatina extinción.
2.- No existe nada más que naturaleza, porque es ella y sólo ella quien da tus necesidades, tus finalidades y tus maneras de manejarlo todo, dejándonos sólo el papel de repercutir en el ambiente contribuyendo a que el conjunto se dirija a un punto u otro de su evolución.
Finalmente, en la convicción de que así es la vida, porque así lo fue desde que tenemos capacidad de retrotraernos en la memoria cultural, y somos capaces de vislumbrar según los pasos que hemos dado como humanidad, no ha habido ninguna civilización que afrontara el futuro desde este único punto de vista, la naturaleza, porque sus complicados sistemas de poder y gobierno, siempre los ha conducido a la extinción cultural, como ocurrirá con nosotros, antes o después.
Vamos acumulando experiencias, conocimientos, hacemos amistades, encontramos amores, emprendemos planes ambiciosos, comprendemos las consecuencias, pero, sobre todo, nos reconocemos en ese nuevo ambiente en el que estamos y ya no es como en nuestra mente era en nuestros inicios.
Aparecen momentos duros como la muerte de familiares, rechazo de amistades, traiciones amorosas, dificultades económicas, injusticias laborales, nuestras ambiciones no encuentran suficientes recursos para acometerlas, así que en deudas nos metemos y éstas dirigen nuestras vidas para poder pagarlas.
Pero se dan muchas alegrías vitales que te hacen creer que todo tiene sentido, e incluso que si miramos a las estrellas, o por admiramos con la belleza o el conocimiento, o que si somos capaces de tales capacidades, es porque debe haber algo más, quizá espiritual religioso, onírico, alucinógeno o sugestivo que englobe a ese amor con el que te comprometes, a la descendencia que traes el mundo, tus responsabilidades, los momentos de grandes alegrías, los movimientos en los que uno se implica por revivirlos o aumentar su número, las intensas emociones que se sienten en determinados momentos especiales, en fin, pero también todo lo relacionado con el dolor, la pérdida, la tristeza, la depresión, en fin, básicamente, creemos que existe una especie de plan vital que de producirse con esos elementos, es como si la vida fuera completando los pasos para uno se sienta feliz, satisfecho, completo, etc.
Al final devienen las enseñanzas, cada cual se vuelve en un filósofo, quizá engreído, después de tanta experiencia, en las cuales está el resúmen común de que cada cual, según sus intereses personales, obra para intentar obtener un algo bueno según el plan que siguió, debe seguir o seguirá, o al menos, intentarlo no haciendo lo que lo contravenga, y en eso, saber que se está viviendo, al menos, bien o lo menos mal posible.
En fin, así es la vida, a cada cual le sucederá cada elemento quí descrito, y otros, en un momento de su vida, y dentro del contexto en el que se desenvuelva, unas veces será elemento pasivo y otras activo del mismo, pero, siempre estará ahí intentando dar comprensión a cuanto le pase y dar razón en lo que él repercuta en los demás y en su ambiente.
Morimos en un contexto que sin haberlo elegido, si que hemos contribuido a que sea como está al dejarlo, y, aquellos que están repercutidos por nosotros, se sienten agentes pasivos de nuestra actividad, hasta que cada cual recapacita y comprende todo, parte, o interesadamente, esto que escribo y entonces, al menos yo comprendo que:
1.- No existe religión ni forma de gobierno que no pretenda beneficiarse a sí mismo utilizando a sus gobernados como elementos de su riqueza personal.
2.- No existe pensamiento más elevado que la propia naturaleza de la que no somos capaces de desprendernos ni pensamiento más bajo que ser lo que uno no es creyendo que en ese uso que se hace de la naturaleza se la está gestionando en beneficio de la humanidad, cuando, esa gestión contribuye a nuestra paulatina extinción.
2.- No existe nada más que naturaleza, porque es ella y sólo ella quien da tus necesidades, tus finalidades y tus maneras de manejarlo todo, dejándonos sólo el papel de repercutir en el ambiente contribuyendo a que el conjunto se dirija a un punto u otro de su evolución.
Finalmente, en la convicción de que así es la vida, porque así lo fue desde que tenemos capacidad de retrotraernos en la memoria cultural, y somos capaces de vislumbrar según los pasos que hemos dado como humanidad, no ha habido ninguna civilización que afrontara el futuro desde este único punto de vista, la naturaleza, porque sus complicados sistemas de poder y gobierno, siempre los ha conducido a la extinción cultural, como ocurrirá con nosotros, antes o después.
domingo, 5 de agosto de 2018
Lo que nos pasa es normal, me explico…
Lo que nos pasa es normal, me explico…
¿Que hace un ser vivo cuando no tiene que buscarse la vida para vivir? Básicamente, seguir creciendo, tanto reproduciéndose lo más que puede como agrandando su propio cuerpo.
¿Qué ambición tiene cualquier ser vivo cuando reina en su entorno? Ser la regla de equilibrio a la que su entorno deberá adaptarse para sobrevivir.
¿Qué busca un ser vivo saciado y sin amenazas en su equilibrio? Buscarse la vida para seguir creciendo y en esa fortaleza ser el equilibrio de contexto.
Ésto en cuanto a dominador, pero en cuanto al dominado…
¿Qué hace el que tiene que buscarse la vida para sobrevivir? Ejercitarse en la habilidad para poder conseguir su sustento.
¿Qué es lo que ambiciona en su cadena? Ser lo suficientemente poderoso como para no tener que vivir bajo el yugo de la supervivencia.
¿Cómo puede conseguir su independencia? Básicamente de dos formas, por un lado mediante la misma adaptación que le confiere unas cualidades “per se”, y por otra mediante la colaboración con otros elementos de su entorno, bien de su misma especie, bien de otras, de manera que en esa unión se adquiera cierta independencia colaborativa.
En cuanto al espectador…
¿Es dominador o dominado? Según sea su impronta actuará con impunidad o con equilibrio.
¿Su paso por el contexto a qué se debe? Esa es su repercusión en el escenario.
¿Se establece en ese ambiente? Ésto hará que en la impronta que tenga pueda ser una limitación para aquellos que en el contexto se encuentren.
En cualquier caso, todos los seres vivos tienen unas tendencias adaptativas que dirigen sus instintos hacia la consecución de todas las tareas que desempeñen en sus vidas.
Tal es así que hay varios tipos de especies en cuanto a su orientación alimenticia, unas son carnívoras o herbívoras, otras omnívoras, fotosíntesis, otras … La cuestión es que la alimentación no es una elección decisoria de establecerse en el lugar, sino que en su deambular o crecimiento es cómo lo consiguen.
También hay varios tipos de seres en cuanto a su organización social, es decir, los hay más participativos en las tareas sociales y los que son muy estrictos en estas tareas. Por lo general, referido a la reproducción, aunque el momento del nacimiento requiere de cierto tiempo de adaptación para que las nuevas vidas puedan adquirir su grado de autosuficiencia preciso para poder continuar con el ritmo natural impuesto.
Por último, todo ser natural tiene una máxima, adquirir cierto grado de conocimiento para mejor desempeño de su vida, y poder transmitir a su descendencia, bien mediante aprendizaje conductual, bien como adaptación consolidada acumulativa.
Así pues, (y a riesgo de ser demasiado categórico e incompleto) estos condicionantes se mezclan en la coctelera de la evolución y salen todas y cada una de las repercusiones naturales, desde el pasado hasta el futuro, es esto (o algo muy parecido) lo que se llama naturaleza terráquea, y es desde allí que hemos salido nosotros, los seres humanos.
Tan sólo si repasamos mentalmente el comportamiento de las civilizaciones, de las actitudes personales, de los contextos conocidos… podremos profundizar con mayor humildad en “quienes somos, qué somos y qué seremos” puesto que las eternas preguntas de siempre de “quién soy, qué hago aquí y a dónde voy” están implícitas en toda esta redacción de obviedades donde lo que no cabe es la prepotencia humana tan cargada de prejuicios e ilusiones espirituales portadores de miedos, tendentes al control y dominio de los, congéneres, dominados para lograr ser dominador absoluto y así gestionar lo que sea, por necesario o no, espectador.
¿Que hace un ser vivo cuando no tiene que buscarse la vida para vivir? Básicamente, seguir creciendo, tanto reproduciéndose lo más que puede como agrandando su propio cuerpo.
¿Qué ambición tiene cualquier ser vivo cuando reina en su entorno? Ser la regla de equilibrio a la que su entorno deberá adaptarse para sobrevivir.
¿Qué busca un ser vivo saciado y sin amenazas en su equilibrio? Buscarse la vida para seguir creciendo y en esa fortaleza ser el equilibrio de contexto.
Ésto en cuanto a dominador, pero en cuanto al dominado…
¿Qué hace el que tiene que buscarse la vida para sobrevivir? Ejercitarse en la habilidad para poder conseguir su sustento.
¿Qué es lo que ambiciona en su cadena? Ser lo suficientemente poderoso como para no tener que vivir bajo el yugo de la supervivencia.
¿Cómo puede conseguir su independencia? Básicamente de dos formas, por un lado mediante la misma adaptación que le confiere unas cualidades “per se”, y por otra mediante la colaboración con otros elementos de su entorno, bien de su misma especie, bien de otras, de manera que en esa unión se adquiera cierta independencia colaborativa.
En cuanto al espectador…
¿Es dominador o dominado? Según sea su impronta actuará con impunidad o con equilibrio.
¿Su paso por el contexto a qué se debe? Esa es su repercusión en el escenario.
¿Se establece en ese ambiente? Ésto hará que en la impronta que tenga pueda ser una limitación para aquellos que en el contexto se encuentren.
En cualquier caso, todos los seres vivos tienen unas tendencias adaptativas que dirigen sus instintos hacia la consecución de todas las tareas que desempeñen en sus vidas.
Tal es así que hay varios tipos de especies en cuanto a su orientación alimenticia, unas son carnívoras o herbívoras, otras omnívoras, fotosíntesis, otras … La cuestión es que la alimentación no es una elección decisoria de establecerse en el lugar, sino que en su deambular o crecimiento es cómo lo consiguen.
También hay varios tipos de seres en cuanto a su organización social, es decir, los hay más participativos en las tareas sociales y los que son muy estrictos en estas tareas. Por lo general, referido a la reproducción, aunque el momento del nacimiento requiere de cierto tiempo de adaptación para que las nuevas vidas puedan adquirir su grado de autosuficiencia preciso para poder continuar con el ritmo natural impuesto.
Por último, todo ser natural tiene una máxima, adquirir cierto grado de conocimiento para mejor desempeño de su vida, y poder transmitir a su descendencia, bien mediante aprendizaje conductual, bien como adaptación consolidada acumulativa.
Así pues, (y a riesgo de ser demasiado categórico e incompleto) estos condicionantes se mezclan en la coctelera de la evolución y salen todas y cada una de las repercusiones naturales, desde el pasado hasta el futuro, es esto (o algo muy parecido) lo que se llama naturaleza terráquea, y es desde allí que hemos salido nosotros, los seres humanos.
Tan sólo si repasamos mentalmente el comportamiento de las civilizaciones, de las actitudes personales, de los contextos conocidos… podremos profundizar con mayor humildad en “quienes somos, qué somos y qué seremos” puesto que las eternas preguntas de siempre de “quién soy, qué hago aquí y a dónde voy” están implícitas en toda esta redacción de obviedades donde lo que no cabe es la prepotencia humana tan cargada de prejuicios e ilusiones espirituales portadores de miedos, tendentes al control y dominio de los, congéneres, dominados para lograr ser dominador absoluto y así gestionar lo que sea, por necesario o no, espectador.
domingo, 29 de julio de 2018
A vueltas con los sexos...
Si existen sexos es porque hay seres naturales que se reproducen así, otra cosa es que lleguen alguna vez en sus vidas a reproducirse o no. La reproducción es el acto por el cual una especie se proyecta adaptativamente hacia el futuro por medio de sus descendientes.
Estos seres están sometidos a procesos que les hacen comportarse en relación a ello, debido a la presencia de ciertas configuraciones corporales y sustancias hormonales que les imprimen concretas actitudes vitales, y todo ello forma parte de la identidad de ese ser.
Como es natural, y no por ser defectuosa, las proporciones de todo ello van desde un máximo a un mínimo, así que para una especie cualquiera, todos sus congéneres no tienen por qué ser idénticos, lo cual no hace que dejen de ser naturales ni que sea una aberración ni que ello suponga enfermedad ni tara alguna. La naturaleza no es perfecta en su distribución, pero lo que hace de manera perfecta es la adaptación, es decir, el que prevalece es el quien en un momento dado mejor sabe aprovechar la circunstancia en su beneficio, pero que no siempre es ni el más fuerte, ni el más inteligente, sino que cada momento requerirá de porciones de cada aptitud para generar la acción adecuada. Más bien, esas características son resultados evolutivos que le hacen poseer unas potencialidades contextuales que transmitir a sus descendientes.
Lo que naturalmente se producirá entre los sexos es todo un conjunto de comportamientos íntimamente relacionados con la reproducción. En este panorama, el sexo femenino es el garante de ello, pues es desde donde se produce la fecundación, por ser el sexo que dispone del óvulo receptor. Sólo el gameto masculino que mejor sepa aprovechar la situación, superando todas las trabas que se encuentre, conseguirá fecundarlo.
Tal importante es la reproducción, que orienta un altísimo porcentaje del comportamiento del ser, hasta el punto de que es “en lo que los diferencia” donde estriba la actitud sobre la que toda su vida se escenificará, incluso en las actitudes comunes como comer, moverse, etc.
En todo animal, esos procesos internos orienta su instinto hacia todo aquello que es su necesidad, bien alimenticia, bien de relación social, de reproducción, etc. y cada situación le genera sensaciones que dirigen sus expectativas, y en ello, sus sentimientos le hacen comprender cómo le está repercutiendo la realidad, lo cual, a su vez, le incita a adquirir actitudes correctoras. Así, cuando alguna necesidad le surja, según lo apremiante que sienta sufrirla, mostrará un carácter u otro en relación a superarlo, pero si su comportamiento no es lo normal de su especie, como es lógico, se comportará de manera muy distinta, e incluso, rara o extraña para su especie.
Por otro lado, está comprobado que cuando se mantienen en el tiempo ciertas circunstancias modificantes del comportamiento, los seres se adaptan y no dudan en amoldarse a esas posibilidades, tal es el caso cercano de los perros, los animales de granja, mascotas, e incluso en la misma salvaje naturaleza encontramos situaciones aparentemente incomprensibles o sorpresivas entre depredadores y presas, o entre especies distintas no depredadoras.
No es inusual encontrarse animales que por haber sido criados fuera de su entorno, como por ejemplo por humanos, su comportamiento no está preparado para lo que debería ser su vida en la naturaleza, o, que al ser mascotas, éstas hayan perdido su capacidad natural de buscarse la vida si son liberados, o en las granjas, incluso, se han creado animales casi o totalmente a necesidad de la raza humana, lo cual lo convierte en un almacén de utilidad viva en proceso de maduración.
Es más, el propio ser humano es un animal cuyo comportamiento no es de “animal al uso”.
En fin, queda claro que en cada ser hay una orientación vital animal y, por ser sexuados, otra sexual y ambos le otorgan sus características particulares gracias a lo cual, sus instintos le dirigen por ésto tan complicado que es vivir.
La cuestión es que todo ello es natural, pero el ser humano este mundo de conceptos creado por el ser humano, que es un animal fuera de contexto, porque está organizado de tal manera que unos se dedican a unas tareas y otros a otras, pero, todos podemos acceder a ese resultado mediante una transacción, así que, la naturaleza sólo es nuestra base originaria superada por la organización social.
Somos animales criados por nosotros mismos fuera de nuestro entorno natural, así que, dirigimos nuestros instintos según conceptos, en los que cabe casi de todo, así la reproducción es sólo un uso concreto del sexo, ser hombre, mujer o “loquesea+sexual” es casi una elección personal, comer, beber o asearse es una cuestión de capacidad económica, relacionarse socialmente es para identificarse con ritos y costumbres de ocio, culturales u organizativas, en fin… que vivir se ha convertido en conseguir dinero para poder hacer incluso lo que no haremos nunca por conseguir directamente el bien necesario, es decir: cultivar, criar, ordeñar, construir, etc..
Lo mismo sucede con el sexo, lo que ocurre es que no podemos desprendernos de la tendencia natural sexual, y es ahí donde sucede la incongruencia con esa dotación natural con la que venimos a la vida, ya que al enfrentarse al mundo humano de conceptos, puede chocar y convertirnos en intolerantes en ambos sentidos, por regla general, ya no somos seres naturales y creemos que todo es posible, incluso tener hijos sin relaciones sexuales, lo vemos como un derecho porque ser PERSONA es lo importante, cuando lo que queremos decir es ser YO y todo cuanto ello conlleve.
A vueltas con los sexos, siempre lo será con los sentimientos, y, éstos con el cómo repercute la realidad, ya que si me siento mal es porque la realidad no me beneficia como quiero que lo haga, y el sexo, quizá, se ha convertido en una excusa ritual más de la no naturalidad del ser humano, lo cual conduce a introducir variaciones en nuestra especie inconsustanciales con la vida, pero, en las sociedades que hemos creado, que todavía tampoco se diferencian tanto de las pasadas conocidas, se demuestra que se necesita un óvulo femenino y esperma masculino para generar vida, que precisa de su tiempo de gestación en un (por ahora) vientre humano, desde donde no es necesario que se lleve a término pues en incubadoras podrían madurar hasta convertirse en personas “normales” que dentro de su entorno familiar - social, pueda ser lo suficientemente libre para ser lo que quiera, incluso, en contra de la naturaleza, porque es ella quien aceptará lo que él decida hasta su muerte y, si consigue transmitirse genéticamente, estará aportando su granito de arena a la naturaleza para que ella siga a delante, y si no aporta nada, no importará, pues con su muerte, ahí terminará su protagonismo natural, que, a fin de cuentas, es por lo que estamos en esta vida.
Con el tiempo, quizá ya no sea necesario casi nada de todo éste proceso natural y por ello concluyo, con un, "qué más dá" si es la naturaleza quien manda.
Estos seres están sometidos a procesos que les hacen comportarse en relación a ello, debido a la presencia de ciertas configuraciones corporales y sustancias hormonales que les imprimen concretas actitudes vitales, y todo ello forma parte de la identidad de ese ser.
Como es natural, y no por ser defectuosa, las proporciones de todo ello van desde un máximo a un mínimo, así que para una especie cualquiera, todos sus congéneres no tienen por qué ser idénticos, lo cual no hace que dejen de ser naturales ni que sea una aberración ni que ello suponga enfermedad ni tara alguna. La naturaleza no es perfecta en su distribución, pero lo que hace de manera perfecta es la adaptación, es decir, el que prevalece es el quien en un momento dado mejor sabe aprovechar la circunstancia en su beneficio, pero que no siempre es ni el más fuerte, ni el más inteligente, sino que cada momento requerirá de porciones de cada aptitud para generar la acción adecuada. Más bien, esas características son resultados evolutivos que le hacen poseer unas potencialidades contextuales que transmitir a sus descendientes.
Lo que naturalmente se producirá entre los sexos es todo un conjunto de comportamientos íntimamente relacionados con la reproducción. En este panorama, el sexo femenino es el garante de ello, pues es desde donde se produce la fecundación, por ser el sexo que dispone del óvulo receptor. Sólo el gameto masculino que mejor sepa aprovechar la situación, superando todas las trabas que se encuentre, conseguirá fecundarlo.
Tal importante es la reproducción, que orienta un altísimo porcentaje del comportamiento del ser, hasta el punto de que es “en lo que los diferencia” donde estriba la actitud sobre la que toda su vida se escenificará, incluso en las actitudes comunes como comer, moverse, etc.
En todo animal, esos procesos internos orienta su instinto hacia todo aquello que es su necesidad, bien alimenticia, bien de relación social, de reproducción, etc. y cada situación le genera sensaciones que dirigen sus expectativas, y en ello, sus sentimientos le hacen comprender cómo le está repercutiendo la realidad, lo cual, a su vez, le incita a adquirir actitudes correctoras. Así, cuando alguna necesidad le surja, según lo apremiante que sienta sufrirla, mostrará un carácter u otro en relación a superarlo, pero si su comportamiento no es lo normal de su especie, como es lógico, se comportará de manera muy distinta, e incluso, rara o extraña para su especie.
Por otro lado, está comprobado que cuando se mantienen en el tiempo ciertas circunstancias modificantes del comportamiento, los seres se adaptan y no dudan en amoldarse a esas posibilidades, tal es el caso cercano de los perros, los animales de granja, mascotas, e incluso en la misma salvaje naturaleza encontramos situaciones aparentemente incomprensibles o sorpresivas entre depredadores y presas, o entre especies distintas no depredadoras.
No es inusual encontrarse animales que por haber sido criados fuera de su entorno, como por ejemplo por humanos, su comportamiento no está preparado para lo que debería ser su vida en la naturaleza, o, que al ser mascotas, éstas hayan perdido su capacidad natural de buscarse la vida si son liberados, o en las granjas, incluso, se han creado animales casi o totalmente a necesidad de la raza humana, lo cual lo convierte en un almacén de utilidad viva en proceso de maduración.
Es más, el propio ser humano es un animal cuyo comportamiento no es de “animal al uso”.
En fin, queda claro que en cada ser hay una orientación vital animal y, por ser sexuados, otra sexual y ambos le otorgan sus características particulares gracias a lo cual, sus instintos le dirigen por ésto tan complicado que es vivir.
La cuestión es que todo ello es natural, pero el ser humano este mundo de conceptos creado por el ser humano, que es un animal fuera de contexto, porque está organizado de tal manera que unos se dedican a unas tareas y otros a otras, pero, todos podemos acceder a ese resultado mediante una transacción, así que, la naturaleza sólo es nuestra base originaria superada por la organización social.
Somos animales criados por nosotros mismos fuera de nuestro entorno natural, así que, dirigimos nuestros instintos según conceptos, en los que cabe casi de todo, así la reproducción es sólo un uso concreto del sexo, ser hombre, mujer o “loquesea+sexual” es casi una elección personal, comer, beber o asearse es una cuestión de capacidad económica, relacionarse socialmente es para identificarse con ritos y costumbres de ocio, culturales u organizativas, en fin… que vivir se ha convertido en conseguir dinero para poder hacer incluso lo que no haremos nunca por conseguir directamente el bien necesario, es decir: cultivar, criar, ordeñar, construir, etc..
Lo mismo sucede con el sexo, lo que ocurre es que no podemos desprendernos de la tendencia natural sexual, y es ahí donde sucede la incongruencia con esa dotación natural con la que venimos a la vida, ya que al enfrentarse al mundo humano de conceptos, puede chocar y convertirnos en intolerantes en ambos sentidos, por regla general, ya no somos seres naturales y creemos que todo es posible, incluso tener hijos sin relaciones sexuales, lo vemos como un derecho porque ser PERSONA es lo importante, cuando lo que queremos decir es ser YO y todo cuanto ello conlleve.
A vueltas con los sexos, siempre lo será con los sentimientos, y, éstos con el cómo repercute la realidad, ya que si me siento mal es porque la realidad no me beneficia como quiero que lo haga, y el sexo, quizá, se ha convertido en una excusa ritual más de la no naturalidad del ser humano, lo cual conduce a introducir variaciones en nuestra especie inconsustanciales con la vida, pero, en las sociedades que hemos creado, que todavía tampoco se diferencian tanto de las pasadas conocidas, se demuestra que se necesita un óvulo femenino y esperma masculino para generar vida, que precisa de su tiempo de gestación en un (por ahora) vientre humano, desde donde no es necesario que se lleve a término pues en incubadoras podrían madurar hasta convertirse en personas “normales” que dentro de su entorno familiar - social, pueda ser lo suficientemente libre para ser lo que quiera, incluso, en contra de la naturaleza, porque es ella quien aceptará lo que él decida hasta su muerte y, si consigue transmitirse genéticamente, estará aportando su granito de arena a la naturaleza para que ella siga a delante, y si no aporta nada, no importará, pues con su muerte, ahí terminará su protagonismo natural, que, a fin de cuentas, es por lo que estamos en esta vida.
Con el tiempo, quizá ya no sea necesario casi nada de todo éste proceso natural y por ello concluyo, con un, "qué más dá" si es la naturaleza quien manda.
Viajar...
Para el ser humano, viajar es una actividad beneficiosa en cuanto a su ego, lo cual le repercute aumentando sus experiencias, su conocimiento por contacto directo de otras culturas, le hace encontrar una esperanza constante, pues por donde se mueva todo son estímulos sorpresivos, en fin, que viajar es algo bueno, deseable y positivo para el espíritu humano. Se podría decir que es un buen estimulante de endorfinas, aunque también produce mucho cansancio y desgaste económico. También suele comportar una desinhibición de las represiones habituales en busca de la integración con las experiencias que se están viviendo. En fin, que todo ello suele dejar un poso de recuerdo emocional que junto con fotografías y presentes lugareños incitan a conversaciones, por lo general, interesantes en cuanto a las anécdotas y sucesos vividos. También es cierto que se produce otro tipo de viaje por necesidad, para encontrar un trabajo que te permita establecer tu morada en un lugar y hacer una vida social tendente a la estabilidad, donde, incluso, poder plantearte esos viajes que tanto atraen a la naturaleza humana.
En la naturaleza real, aquellos seres que viajan, en el sentido de desplazarse de un territorio a otro, por regla general, obedecen a instintos de vigilancia de su territorio o búsqueda de sustento alimenticio, o por seguridad en busca de guarida al haber sido desplazado de la suya. Por lo general los hay que tienen impreso en sus genes la migración en determinadas épocas del año, desplazándose de un territorio a otro muy distante por motivo de encontrar unas condiciones más favorecedoras, bien por clima, alimento, reproducción, etc. También existen las marabuntas, enjambres y plagas, algunos referidos a insectos y otros a animales, que por motivo de alteraciones de su equilibrio, se produce su desplazamiento arrasando cuanto encuentren o que por motivo de la inexistencia de amenazas vitales, establecen su vida social sin mayor límite que el reproductivo, los inevitables decesos naturales y alimento disponible.
No existe ese concepto de viaje ocioso, beneficioso para el espíritu, reconfortante y benefactor, siempre es por motivo de necesidad imperante, y, si pudieran, no se moverían de su entorno, de hecho, todas las especies intentan defenderlo, porque eso de tener que desplazarse en búsqueda de otro, es un recurso que comporta peligro físico, desconocimiento del lugar y exclusión social. Ahora bien, una vez se establecen en su territorio, lo marcan para reconocerlo y lo patrullan porque es su campo de acción donde encontrar alimento, seguridad y reproducción.
Si nos referimos al mundo vegetal, su crecimiento es vertical para dirigirse al sol o introducir sus raíces en la tierra, y a lo horizontal mediante el ramaje y el follaje que lo recubra, para aumentar sus posibilidades de éxito reproductivo. Incluso hay plantas que no precisan de tierra pues bien como parásitos bien por raíces aéreas, consiguen que se produzcan sus necesidades vitales de alimentación, relación y reproducción. En el mundo vegetal, está implícita la lucha por la vida y la dependencia con otros seres, pues, a través de insectos y animales, es como consiguen reproducirse exitosamente. En fin, que su estático viaje se podría decir que es invasivo, de hecho, su crecimiento llega a ahogar o limitar el de otras especies vegetales, en una lucha frenética por la supervivencia.
En realidad, en el mundo natural, el ocio y la diversión están relegados a determinadas épocas de la madurez y en determinados momentos, pero, lo que no parece que suceda es que sea una búsqueda tan activa como sucede en el mundo humano.
En el mundo humano, aunque no lo parezca, también impera la naturaleza, pues cuando no se tiene garantizado un mínimo de estabilidad, alimento y relaciones positivas, es cuando éste tiende a iniciar otro tipo de viaje, el viaje de la necesidad instintiva, menos placentero, no ligado al ocio ni la diversión del espíritu, aunque sí relacionado con la esperanza de vida, me refiero a la inmigración y está, generalmente, motivado por la falta de esperanza, bien por guerras o inestabilidades vitales ante la falta de expectativas de un futuro atractivo, incluso puede darse en unidades bien establecidas y seguras, pero late instintivamente la búsqueda de algo mejor. Ésto requiere el despegue de tu situación actual para introducirte en una inestabilidad temporal en la búsqueda de tu propia esperanza en otro sitio, a priori, mejor, pero en ello, aparecerán las necesidades laborales, de morada y de futuro de relaciones sociales, aunque el ser humano, también puede llegar a adaptarse y conseguir, con los recursos que tenga a la mano, prosperar mejor que donde partió, difícilmente se cumplirán esas expectativas iniciales con las que se partiera, pero, se puede abrir camino con sus propias esperanzas.
Tanto en el mundo natural como en el humano, aunque por motivos aparentemente distintos, sólo achacable al idioma utilizado en uno y en otro, el viaje siempre es por esperanza de algo mejor, pero el establecimiento en un lugar, es premisa de seguridad vital, donde la necesaria rutina te haga sobrevivir y tras ello, en tus ratos ociosos, soñar con el disfrute de viajar, ésto en el ser humano, o la instintiva necesidad de desplazarse a otro lugar donde cumplir con otros instintos para luego volver al punto de partida y continuar viviendo, para el mundo animal. También los hay quienes valorar sus vidas en lo que han conseguido y no precisan más que sus rutinas para vivir, encontrando ahí su disfrute, y ésto es achacable a ambos conceptos, animal y humano.
En la naturaleza real, aquellos seres que viajan, en el sentido de desplazarse de un territorio a otro, por regla general, obedecen a instintos de vigilancia de su territorio o búsqueda de sustento alimenticio, o por seguridad en busca de guarida al haber sido desplazado de la suya. Por lo general los hay que tienen impreso en sus genes la migración en determinadas épocas del año, desplazándose de un territorio a otro muy distante por motivo de encontrar unas condiciones más favorecedoras, bien por clima, alimento, reproducción, etc. También existen las marabuntas, enjambres y plagas, algunos referidos a insectos y otros a animales, que por motivo de alteraciones de su equilibrio, se produce su desplazamiento arrasando cuanto encuentren o que por motivo de la inexistencia de amenazas vitales, establecen su vida social sin mayor límite que el reproductivo, los inevitables decesos naturales y alimento disponible.
No existe ese concepto de viaje ocioso, beneficioso para el espíritu, reconfortante y benefactor, siempre es por motivo de necesidad imperante, y, si pudieran, no se moverían de su entorno, de hecho, todas las especies intentan defenderlo, porque eso de tener que desplazarse en búsqueda de otro, es un recurso que comporta peligro físico, desconocimiento del lugar y exclusión social. Ahora bien, una vez se establecen en su territorio, lo marcan para reconocerlo y lo patrullan porque es su campo de acción donde encontrar alimento, seguridad y reproducción.
Si nos referimos al mundo vegetal, su crecimiento es vertical para dirigirse al sol o introducir sus raíces en la tierra, y a lo horizontal mediante el ramaje y el follaje que lo recubra, para aumentar sus posibilidades de éxito reproductivo. Incluso hay plantas que no precisan de tierra pues bien como parásitos bien por raíces aéreas, consiguen que se produzcan sus necesidades vitales de alimentación, relación y reproducción. En el mundo vegetal, está implícita la lucha por la vida y la dependencia con otros seres, pues, a través de insectos y animales, es como consiguen reproducirse exitosamente. En fin, que su estático viaje se podría decir que es invasivo, de hecho, su crecimiento llega a ahogar o limitar el de otras especies vegetales, en una lucha frenética por la supervivencia.
En realidad, en el mundo natural, el ocio y la diversión están relegados a determinadas épocas de la madurez y en determinados momentos, pero, lo que no parece que suceda es que sea una búsqueda tan activa como sucede en el mundo humano.
En el mundo humano, aunque no lo parezca, también impera la naturaleza, pues cuando no se tiene garantizado un mínimo de estabilidad, alimento y relaciones positivas, es cuando éste tiende a iniciar otro tipo de viaje, el viaje de la necesidad instintiva, menos placentero, no ligado al ocio ni la diversión del espíritu, aunque sí relacionado con la esperanza de vida, me refiero a la inmigración y está, generalmente, motivado por la falta de esperanza, bien por guerras o inestabilidades vitales ante la falta de expectativas de un futuro atractivo, incluso puede darse en unidades bien establecidas y seguras, pero late instintivamente la búsqueda de algo mejor. Ésto requiere el despegue de tu situación actual para introducirte en una inestabilidad temporal en la búsqueda de tu propia esperanza en otro sitio, a priori, mejor, pero en ello, aparecerán las necesidades laborales, de morada y de futuro de relaciones sociales, aunque el ser humano, también puede llegar a adaptarse y conseguir, con los recursos que tenga a la mano, prosperar mejor que donde partió, difícilmente se cumplirán esas expectativas iniciales con las que se partiera, pero, se puede abrir camino con sus propias esperanzas.
Tanto en el mundo natural como en el humano, aunque por motivos aparentemente distintos, sólo achacable al idioma utilizado en uno y en otro, el viaje siempre es por esperanza de algo mejor, pero el establecimiento en un lugar, es premisa de seguridad vital, donde la necesaria rutina te haga sobrevivir y tras ello, en tus ratos ociosos, soñar con el disfrute de viajar, ésto en el ser humano, o la instintiva necesidad de desplazarse a otro lugar donde cumplir con otros instintos para luego volver al punto de partida y continuar viviendo, para el mundo animal. También los hay quienes valorar sus vidas en lo que han conseguido y no precisan más que sus rutinas para vivir, encontrando ahí su disfrute, y ésto es achacable a ambos conceptos, animal y humano.
miércoles, 18 de julio de 2018
La selección natural, se sigue dando...
En la naturaleza, cada ser está dotado de unas capacidades para poder sobrevivir, entre ellas es la de energizarse y la de conseguirlo a través de determinados procesos concretos, tras lo cual, poder seguir con su proyecto vital innato.
Al igual que las plantas absorben de la tierra la humedad y ciertos compuestos químicos disueltos a su alcance, y, además, extienden su enraizado hasta donde puedan sin limitación, y, crecen extendiéndose en tallos, ramas y follaje tanto cuanto pueden, con el fin de hacerse con la energía solar tan necesaria para sus procesos energéticos, es como percibimos que tan sólo él es lo importante en su vida, y precisa de todo ello y en la abundancia que sea capaz de alcanzar, aunque sobre, para asegurarse el poder realizar los procesos innatos que le definen y orientan toda su existencia.
También, al igual que cualquier ser con capacidad de movimiento voluntario, que con sus patas y/o alas o reptando o nadando deben realizar el mismo fin en sus vidas pero siendo ellos quienes capturen la fuente de energía y tras su digestión, energizarse para alcanzar sus innatos fines vitales.
Es en todo ello que se produce una carrera por vivir en la que el estado de salud de unos es la atracción energética de otros, ya que, bien para alimentarse, bien para relacionarse, bien para reproducirse, es que unos se sirven de otros y todo queda organizado y distribuido en un equilibrio natural donde, estar en buenas condiciones energéticas te convierte en candidato de continuidad y no estarlo en candidato de recurso energético de otros seres.
Ciertamente esto es así y no existe la piedad, ya que si eres objetivo de tus depredadores, éstos pueden empezar a devorarte incluso antes de que estés completamente muerto, pues lo importante es la alimentación, y, haciendo un silogismo, con lo que cuesta conseguirla, cuanto antes empieces a engullir, mejor, pues no sabes si podrás comer todo cuanto quisieras.
Bueno, pero no solo es la salud lo que llama la atención al depredador, sino que no la falta de atención a su presencia, cometer torpeza en el caminar o en la huida, no reconocer el peligro o adquirir un estado que no corresponda y haga cometer acciones que de no estar en ese punto no haría.
A fin de cuentas, al depredador le da igual como sea, pero, si te coge ya ha conseguido su objetivo, y en ese intercambio energético se establece la selección natural, la cuestión es que la víctima se convierte en alimento de otros, intercambio vital de energía.
En la naturaleza, que suceda ésto lo vemos tan normal, pero, el ser humano, en su concepto de sociedad - cultura, hemos creado todo un conjunto de comportamientos que ayudan a no pasar por tanta crueldad natural, así que existen infinidad comportamientos humanos que suplen los esfuerzos que si estuviéramos en la naturaleza sería de otra manera muy distinta, pues seríamos nosotros otros depredadores más del entorno.
Hemos creado educación, salud, política, deportes, ocio, trabajo, familia, amistad, modas, costumbres, industria, etc., en fin, conceptos que engloban comportamientos con fines o medios de administrar energía y normalmente lo usamos según nuestra sea nuestra situación personal, es decir dónde se encuentre nuestro ámbito de movimiento y nuestras capacidades económicas y todo ello nos convierte en seres equilibrados fuera de la naturaleza, pues, los esfuerzos por adquirir la energía no tienen nada que ver con la vía directa con la naturaleza, pues hay quienes se encargan de ello para ofrecer su producto ya normalizado y vigilado en las formas que la sociedad haya convenido.
Toda ésta situación nos hace ser seres humanos, y sin depredadores a la vista salvo algún que otro insecto chupasangre molesto en las noches de verano. Pero, esta situación nos hace creer que con mover la mano se adquieren las cosas, y en ese intercambio económico todo queda resuelto. Nuestras necesidades quedan esquematizadas en comer, hacer las necesidades excretoras, relacionarse familiarmente, laboralmente, socialmente y sexualmente sin necesidad de ir a por la descendencia, vivir todo el ocio que sea posible, trabajar porque no hay más remedio, buscar el fin que la sociedad nos imponga como “slogan” y tras morir.
Toda la línea temporal está determinada, con cierto desfase de error, pero nada preocupante porque la sociedad es como una corriente a la que antes o después te sumas a través de cualquiera de las necesidades motivadoras que sientes tener; familia, trabajo y/o implicación social, porque lo demás se paga con dinero.
Pues en este panorama, no es difícil encontrarse con personas normales que cometen errores vitales, bien por haber perdido la motivación personal, bien por haberla dirigido a algo distinto de los fines culturales establecidos, o por encontrarse en una situación precaria donde los instintos naturales emergen con fuerza y delinquiendo es como consiguen lo que otros con dinero. En cualquier caso, todo ello siempre conduce a situaciones que en la naturaleza serían de muerte inmediata, lo que sucede es que en esta sociedad, puedes ir tirando mientras haya vida pues mendigando algo recibes, tu salud por urgencias serán atendidos, dormir se puede entre cartones…
A fin de cuentas, hemos cambiado la palabra energía por dinero, así que hemos creado “otra naturaleza” sobre la real, en la que la manera de adquirir la energía se llama dinero, y tras ello, hacer toda tu proyecto vital innato, pero, sigue teniendo la misma crueldad porque el nexo entre ambas es el mismo, energía, y quien no pueda adquirir energía no podrá vivir, o vivirá con hambruna y precariedad, sometido a las inclemencias del tiempo y a la amenaza de los demás seres que les rodeen, debilitándose cada día más hasta llegar a su fin, pero aquí hay mayor crueldad, pues en este contexto el único animal que hay a tu alrededor, siempre que estés en entorno social, es otro ser humano, así que es el propio ser humano que devora a otro como él. El dinero, ese que te facilita la vida, genera crueldad y canibalismo económico.
Ésto es una manera de ver que la selección natural se está dando a este nivel, pero, como sucede con el medio natural, aunque uno tenga dinero de sobra, sólo con cometer un error grave, te puede conducir a la muerte, bien por causa de desplazamientos, por causa de exceso de ocio, por accidente inesperado o por causa de salud sobrevenida… en fin, que nada de ese dinero te sirve de nada, salvo para que tus descendientes paguen a otros lo que haya que hacer con tu cuerpo y darte respetuosa sepultura, pero todo sigue adelante, pues en ese intercambio económico que generaste en vida contribuyó a que todo “rulara” de acuerdo con el grado de implicación en la crueldad del momento, como sucede en el nivel de la naturaleza.
Lo único que falta es que esa Naturaleza.2 en la que estamos reconociera el derecho sin ambages a la vida humana con todo lo que ello conlleve, de manera que ese dinero que se “gasta” en otros recursos, por lo general corruptos, se invirtiera primero en los mismos ciudadanos, abaratando la vida hacia un mínimo tal que nadie muriera nunca por falta de dinero, porque si algo percibimos es que el mundo es un juego de la bolsa continuo donde muy pocos nadan en la abundancia y una inmensidad de humanos están en peligro de muerte por falta de un mínimo que no rasgaría apenas esas bolsas.
¿Pasará alguna vez que el ser humano se de cuenta de esto?
Tal es así que no existe mediación de piedad alguna cuando surge la necesidad, ésta puede se de alimentarse o de reproducirse o de cualquier otra, pero su aparición impera en la intencionalidad del ser.
Al igual que las plantas absorben de la tierra la humedad y ciertos compuestos químicos disueltos a su alcance, y, además, extienden su enraizado hasta donde puedan sin limitación, y, crecen extendiéndose en tallos, ramas y follaje tanto cuanto pueden, con el fin de hacerse con la energía solar tan necesaria para sus procesos energéticos, es como percibimos que tan sólo él es lo importante en su vida, y precisa de todo ello y en la abundancia que sea capaz de alcanzar, aunque sobre, para asegurarse el poder realizar los procesos innatos que le definen y orientan toda su existencia.
También, al igual que cualquier ser con capacidad de movimiento voluntario, que con sus patas y/o alas o reptando o nadando deben realizar el mismo fin en sus vidas pero siendo ellos quienes capturen la fuente de energía y tras su digestión, energizarse para alcanzar sus innatos fines vitales.
Es en todo ello que se produce una carrera por vivir en la que el estado de salud de unos es la atracción energética de otros, ya que, bien para alimentarse, bien para relacionarse, bien para reproducirse, es que unos se sirven de otros y todo queda organizado y distribuido en un equilibrio natural donde, estar en buenas condiciones energéticas te convierte en candidato de continuidad y no estarlo en candidato de recurso energético de otros seres.
Ciertamente esto es así y no existe la piedad, ya que si eres objetivo de tus depredadores, éstos pueden empezar a devorarte incluso antes de que estés completamente muerto, pues lo importante es la alimentación, y, haciendo un silogismo, con lo que cuesta conseguirla, cuanto antes empieces a engullir, mejor, pues no sabes si podrás comer todo cuanto quisieras.
Bueno, pero no solo es la salud lo que llama la atención al depredador, sino que no la falta de atención a su presencia, cometer torpeza en el caminar o en la huida, no reconocer el peligro o adquirir un estado que no corresponda y haga cometer acciones que de no estar en ese punto no haría.
A fin de cuentas, al depredador le da igual como sea, pero, si te coge ya ha conseguido su objetivo, y en ese intercambio energético se establece la selección natural, la cuestión es que la víctima se convierte en alimento de otros, intercambio vital de energía.
En la naturaleza, que suceda ésto lo vemos tan normal, pero, el ser humano, en su concepto de sociedad - cultura, hemos creado todo un conjunto de comportamientos que ayudan a no pasar por tanta crueldad natural, así que existen infinidad comportamientos humanos que suplen los esfuerzos que si estuviéramos en la naturaleza sería de otra manera muy distinta, pues seríamos nosotros otros depredadores más del entorno.
Hemos creado educación, salud, política, deportes, ocio, trabajo, familia, amistad, modas, costumbres, industria, etc., en fin, conceptos que engloban comportamientos con fines o medios de administrar energía y normalmente lo usamos según nuestra sea nuestra situación personal, es decir dónde se encuentre nuestro ámbito de movimiento y nuestras capacidades económicas y todo ello nos convierte en seres equilibrados fuera de la naturaleza, pues, los esfuerzos por adquirir la energía no tienen nada que ver con la vía directa con la naturaleza, pues hay quienes se encargan de ello para ofrecer su producto ya normalizado y vigilado en las formas que la sociedad haya convenido.
Toda ésta situación nos hace ser seres humanos, y sin depredadores a la vista salvo algún que otro insecto chupasangre molesto en las noches de verano. Pero, esta situación nos hace creer que con mover la mano se adquieren las cosas, y en ese intercambio económico todo queda resuelto. Nuestras necesidades quedan esquematizadas en comer, hacer las necesidades excretoras, relacionarse familiarmente, laboralmente, socialmente y sexualmente sin necesidad de ir a por la descendencia, vivir todo el ocio que sea posible, trabajar porque no hay más remedio, buscar el fin que la sociedad nos imponga como “slogan” y tras morir.
Toda la línea temporal está determinada, con cierto desfase de error, pero nada preocupante porque la sociedad es como una corriente a la que antes o después te sumas a través de cualquiera de las necesidades motivadoras que sientes tener; familia, trabajo y/o implicación social, porque lo demás se paga con dinero.
Pues en este panorama, no es difícil encontrarse con personas normales que cometen errores vitales, bien por haber perdido la motivación personal, bien por haberla dirigido a algo distinto de los fines culturales establecidos, o por encontrarse en una situación precaria donde los instintos naturales emergen con fuerza y delinquiendo es como consiguen lo que otros con dinero. En cualquier caso, todo ello siempre conduce a situaciones que en la naturaleza serían de muerte inmediata, lo que sucede es que en esta sociedad, puedes ir tirando mientras haya vida pues mendigando algo recibes, tu salud por urgencias serán atendidos, dormir se puede entre cartones…
A fin de cuentas, hemos cambiado la palabra energía por dinero, así que hemos creado “otra naturaleza” sobre la real, en la que la manera de adquirir la energía se llama dinero, y tras ello, hacer toda tu proyecto vital innato, pero, sigue teniendo la misma crueldad porque el nexo entre ambas es el mismo, energía, y quien no pueda adquirir energía no podrá vivir, o vivirá con hambruna y precariedad, sometido a las inclemencias del tiempo y a la amenaza de los demás seres que les rodeen, debilitándose cada día más hasta llegar a su fin, pero aquí hay mayor crueldad, pues en este contexto el único animal que hay a tu alrededor, siempre que estés en entorno social, es otro ser humano, así que es el propio ser humano que devora a otro como él. El dinero, ese que te facilita la vida, genera crueldad y canibalismo económico.
Ésto es una manera de ver que la selección natural se está dando a este nivel, pero, como sucede con el medio natural, aunque uno tenga dinero de sobra, sólo con cometer un error grave, te puede conducir a la muerte, bien por causa de desplazamientos, por causa de exceso de ocio, por accidente inesperado o por causa de salud sobrevenida… en fin, que nada de ese dinero te sirve de nada, salvo para que tus descendientes paguen a otros lo que haya que hacer con tu cuerpo y darte respetuosa sepultura, pero todo sigue adelante, pues en ese intercambio económico que generaste en vida contribuyó a que todo “rulara” de acuerdo con el grado de implicación en la crueldad del momento, como sucede en el nivel de la naturaleza.
Lo único que falta es que esa Naturaleza.2 en la que estamos reconociera el derecho sin ambages a la vida humana con todo lo que ello conlleve, de manera que ese dinero que se “gasta” en otros recursos, por lo general corruptos, se invirtiera primero en los mismos ciudadanos, abaratando la vida hacia un mínimo tal que nadie muriera nunca por falta de dinero, porque si algo percibimos es que el mundo es un juego de la bolsa continuo donde muy pocos nadan en la abundancia y una inmensidad de humanos están en peligro de muerte por falta de un mínimo que no rasgaría apenas esas bolsas.
¿Pasará alguna vez que el ser humano se de cuenta de esto?
lunes, 16 de julio de 2018
“Ser o no ser, esa es la cuestión”...
“Ser o no ser, esa es la cuestión”, reza, o más bien diría yo meditación profunda, en la obra Hamlet de William Shakespeare, y de popular que se ha vuelto, ya lo usamos como coletilla en nuestras conversaciones, cuando hablamos de todo aquello que tiene que ver opciones personales que requieren de una voluntad propia para comprometerse en algo muy importante.
Ser o no ser, para mi, nunca es la cuestión, la cuestión es SER, porque, de no hacerlo es cuando deviene el soliloquio donde palidecen las certezas y ennegrece la tinta con las dudas, y los miedos la hace sudar como sangre.
La cuestión es que ese mundo interior que tenemos nos hace creer que ello puede darse, y debería hacerlo, ya que la experiencia personal es intensa y, como no, tan deseable como realizable.
La realidad que nos circunda es puesta en duda constantemente por nuestro mundo interior, de manera que cada cual queda posicionado frente a ella generando la suya propia. Es por ésto que cada cual, ante una misma circunstancia crea una realidad, y del conjunto de ellas desemboca en una resultante interactiva, que es la circunstancia real del momento. Digamos, por ejemplo, que hay varias personas en un jardín y en un extremo se produce un incendio, así que de la manera que las personas actúen ante ello, se generará una circunstancia, bien sea por haber colaborado uno o varios, por haberse marchado todos, por aparecer alguien o algo externo que influyera en ello… en fin, cada circunstancia tendrá esas repercusiones en tiempo real que le hacen ser.
Bueno, pues eso es lo mismo con el ser de cada uno, donde ese mundo interior se está posicionando constantemente con el exterior y generando su ser, en una u otra situación. Cuando esos posicionamientos tienen una pauta en una generalidad de situaciones, tanto las parecidas como las distintas, es cuando uno puede afirmar con precisión el cómo es esa persona, y, por lo tanto, no solamente el por qué de su posicionamiento sino que también podemos acercamos a la certeza de su ser.
Entonces es cuando uno comprende ese soliloquio, que no será el mismo para todos, ya que esa cadena de intereses que en cada cual pujan en su ser, y de inseguridades que frenan a su mundo interior, resultan en quién es él y “esa es la cuestión.”
Como estamos en constante evolución, ser o no ser será la tesitura en la que de vez en cuando se nos plantee que la vida nos está llevando, pero, en realidad, lo que intentaremos es hacer prevalecer ese mundo interior en este mundo exterior, procurando que esta resultante sea lo más parecido a lo que uno desea o le apetece, y, como no siempre uno tiene la habilidad o sabiduría suficiente, es que esa duda gana en fuerza, pero, en realidad, es una argucia epitáfica de nuestra falta de posibilidades reales.
Qué duda cabe, que cuando las circunstancias reales te ganan, tu mundo interior te puede conducir por vericuetos tortuosos o inusuales, pero allá donde te lleven, la realidad siempre será la resultante entre tus acciones y tus deseos, pues o bien te reflejan quién eres o bien te arrojan qué eres, y te posicionan en lo acertado de tu búsqueda, pero siempre estará en tu mano, replantear ese mundo interior y aprender del exterior, porque es uno el que hace la realidad resultante ya que uno siempre ES.
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